* Besa la lluvia *

Aquí hay un trozo de mi Super-yo, adornado con mensajes explicitos e implicitos. Puedo añadirle, opcionalmente, mi sensibilidad y mis más profundos pensamientos. No hay más ingredientes. Si finalmente te detienes a consumirlos, puede que te sacies, o bien, morirás envenenado.

domingo, octubre 08, 2006

Gastón, Ceratti y yo


Es así de simple el asunto. Escucho una canción hasta que me aburre. Después que ya me la sé de memoria, desde la letra hasta los tiempos melódicos, dejo de escucharla. Pero como en todas las cosas, siempre existe una excepción a la regla. Esta noche es una de aquellas en las que dan ganas de escribir. Sábado a las dos y media de la mañana, cuando todos mis amigos están carretiando o durmiendo. Ahora me dedico a ser escritora de mi estupidez y le cuento al mundo acerca de mis fantasías terrenales. O sea, mi vida. Recién conversaba con un ex pololo (Ojo, este sí que es logro) sobre el último single del ex Soda Stereo. Ceratti, obvio. Le decía que era el tema del momento, pero él no lo había escuchado, de nombre tal vez, pero nada más que eso. Le encantó, es bueno para escuchar canciones cebolleras, de hecho es fanático de Maná. En fin. Buscarle un porqué a todo es un placer. Imaginate, todos escuchamos una canción y como que altiro decimos "Uh, la cancioncita" o te quedas en silencio y comienzas a colocar caras de circunstancia. Varía según como te sientas en ese momento. Es tan fuerte de repente, que terminas por cambiarla. Sin embargo no le hago el quite, al contrario, la busco en el Winamp. Si no es el audio es el video. En general, el propósito es sentirme yo, cortarme las venas un buen rato y después colocar un reaggeton. Hoy me he convencido que fue un día distinto, como todos. Todos los días hay algo nuevo que entender, que mirar, que pensar aunque sea la misma idea de fondo. La cosa esta en mirarlo desde otro ángulo, otra perspectiva. Pasar el tiempo en un mismo punto no es siempre sano, de hecho se torna monótono y de repente, medio masoquista. Claro, estoy hablando de mí. De mi sutil manera de ver las cosas. El calor de la casa me hace sentir bien, cobijada, no dan ganas ni de sacar la nariz por la ventana. Después de almuerzo quise leer el diario de hace dos semanas atrás. En una de esas aparecía algo interesante, asi que me tendí en mi cama a leer. Mala idea, a los cinco minutos me fui a negro, y no de ebria, sino de sueño. Me quedé profundamente dormida. Antes de cerrar los ojos, miré hacia la ventana, las cortinas abiertas de par en par, la luz entraba con fuerza aunque los rayos del sol son egoistas conmigo y no aparecen en ninguna estación del año. Cuando volví a la realidad ya estaba oscuro, sólo se veía el reflejo del televisor encendido. Sin duda, una tarde floja. Una tarde inutil. Día de ficción. Me siento como Gastón en "Se arrienda". Esa peli la vi el año pasado en el Festival de cine. Era la avant premiere y yo miraba a Fuguet desde mi asiento, mirando hacia todos lados, como esperando que algo sucediera o que alguien apareciera. Gastón compone temas. Se hizo famoso con Las Hormigas Asesinas, pero se quedó ahí, con sus ideales de no venderse nunca a la Sociedad, no dejarse seducir por la fama, independiente de sus capacidades. ¿Qué pasó? La máquina cambió, y la que vino después fue totalmente nueva, desconocida por él. Un Chile post dictadura, lleno de temores, pero enamorado del sistema económico, lleno de tele, de infomerciales, lleno de farándula, copada de pozzers. Una nueva era en donde ya no caben los ideales. Se van directo al bolsillo y sólo pueden salir cuando el tiempo lo estime conveniente. Cuántas veces no he escuchado a personas diciendo que vivir el hoy, ser alguien, está en "subirse al carro del modo que sea, porque sino quedaremos atrás". Entonces, olvidemosnos de lo que queremos en verdad, de corazón, y hagamos lo que el sistema ordena. Esa es la mejor opción. Cuando salí del cine me quedé sentada esperando que todos salieran. Mis viejos se colocaron de pie y yo miraba la pantalla. Escuchaba el tema principal, y ahí me quedé. Pegada, asi como hipnotizada. Todo el mundo se avalanzó sobre Cruz-Coke, Nico Saavedra, pero Fuguet ahí estaba aún, esperando algo, según yo. Conseguí una entrevista con él para el siguiente domingo en la tarde, le pregunté directamente a él, pero fue casi imposible poder intercambiar palabras. Me delegó con la productora. Estaba tan nervioso que no sabía qué hacer. Si ir, hablar, era su debut. Era Gastón, temeroso de lo que no conocía. Su debut como cineásta, o algo así. En el hotel, cuando nos sentamos a hablar, terminamos hablando de mí, de mi vida y de lo que yo sentí cuando vi la película. Increible, era lo último que pensé hacer ese día. Nos tomamos una bebida, y la cinta de la grabadora seguía corriendo. Después de entrevistar a Caiozzi el año anterior, esa fue mi primera vez periodísticamente. Yo preguntaba, él contestaba. Y cuando le dije "Bueno, pero entonces ¿Gastón es un poco tú?". Sonrío y me dijo que sí, en parte, sí. Para qué tanto rodeo, el punto está claro. Tan fuerte y vulnerable a la vez. Claro, fuerte de caracter, de pensamiento, incluso de obrar, demasiado intensa - así le decía hace un rato a mi ex. Vulnerable como en Las Hormigas Asesinas. "No se puede vivir sin amor", porque si intento hacerlo, esos bichitos me perseguirán por la ciudad vacía y me comerán. La opción es correr lo más rápido posible, pero vivir sin amor es imposible. Y aún así, por más que trate, me van a alcanzar. Pero si corro tras el amor, en una de esas, las Hormigas se apiadan de mí, y me dan la posibilidad vivir. Así con la volá de Fuguet y "Se arrienda". Soy un departamento vacío, no me arriendo, menos me vendo. No me creo Gastón, tampoco Alberto, pero sí Alejandra, simple y paranóica. Hoy es una noche distinta. Ceratti y Fuguet fueron mis musos. La música y los monólogos se vuelven mi inspiración. ¿Será porque me encanta hablar y hablar? ¿Y que todos me escuchen? He aquí mi nueva declaración. Nueva.

jueves, septiembre 28, 2006

Roja y gris


Una manzana que inspira
Se ve roja
Es roja
Quizás gris, y yo la vea a ella, roja.

Será que ya no distingo
Probablemente he corroborado lo contrario
Es ingenuo el instinto
El sueño se esta acabando


Esa era roja
Yo tambien lo era
Mas el gris aparece
Su color no me abandona

No compre un cielo gris
Para que de sangre se cubriera
La atomósfera es cólumne
Y yo disminuyo bajo su nitidez

sábado, julio 22, 2006

Sueños de odio, parte 2. "Tu miedo y yo"


Round One: Fight ! (Al puro estilo Mortal Combat).
Compré esos guantes de box que promocionaban en una radio que transmitían sólo información deportiva. No recuerdo bien cuál era el nombre, pero fueron útiles para mi primera batalla.
Ni mis medidas, ni la fuerza de mis puños fueron tan fuertes como yo. Sí, yo que te quiero y que peleo por ganarle a todo eso que intente derrotarme. Sin embargo, todavía tengo la fuerza aunque al final, cuando ya estoy casi al final del camino, algo me hace fallar. Como se dice, flaqueo. O cuando estoy en el climax, aparece eso que no entiendo, que me da vuelta en cosa de segundos y que no me deja acabar.
Mi contrincante: miedo es su apellido. El nombre es que el más odio, el que menos me gusta mencionar, y lo que es peor, el que me lleva a esto, llegar a la violencia y al descontrol. Se llama "tu". Tu miedo. Lindo nombre ah, en fin.
La diferencia entre Tu miedo y yo es que yo me veo, mi cara es visible, mi figura, mi esqueleto, qué se yo. La cosa es que me puedo ver, soy de carne y hueso. Puedes tocarme, sentirme como desees. Mientras que en el otro lado del "ring" está mi contrincante, mi rival. Dónde está? Hay un asiento de madera, una toalla, las luces lo enfocan pero no puedo verlo. El silencio se apodera del cuadrilatero, y no logro verlo. Entonces te veo aplaudir, ansioso por vernos pelear como Dios manda. Con puños, patadas, mordiscos, quizás estocadas.
Enfrentarme a lo que no puedo ver es lo que me tiene desconcertada. Todo el mundo teme a darle la cara a lo intangible. A las emociones, a los sentimientos, incluso, a los pensamientos. Me siento de manos atadas, y Tu miedo se acerca. Mis labios se sellan, algo no me deja hablar. Estoy indefensa de todo lo que me pueda hacer. No quiero que me ataque, le temo incesantemente. Dile que no siga atormentándome. Dile que se marche, porque tu eres el único que la puede hacer desaparecer, no para siempre, pero sí por un tiempo que, te prometo, no será poco.
Puede que lo deje knock out. Sólo espero tu aprobación. Y algo más.
Tus manos tienen el control.

miércoles, mayo 31, 2006

Sueños de odio


Lo vi más de una vez dando vueltas en mis sueños. Creo que la última fue hace una semana, después de haber echo el amor con él más veces de las que puedo recordar.

Fue de esos sueños que no sabes si lo viviste o fue por ese encuentro casual que programamos cuando volvíamos de un carrete. Según él "era muy tarde para irme". Peligroso en algunos casos. Sin embargo, a la hora después me pedía que me fuera (no precisamente a mi casa) y todo se volvía más peligroso que deambular por un callejón oscuro, sin salida.

No tenía escapatoria, me vi literalmente atada de manos. Estuvimos así muchas horas, esas que pasan y pasan y no te importan aunque se esté callendo el mundo. Yo seguía con él y en él (suena a rezo de Eucaristía), arriba, abajo, arriba de nuevo, de pie, sentados, como fuera pero en movimiento.

Pensaba "qué mierda estoy haciendo" pero mis ideas se esfumaban mientras sentía el latir en su pecho, cada vez más rápido. Era como si supiera lo que pasaba por mi cabeza, como si leyera mis pensamientos. Entre más me enroyaba, la intensidad de mi voz y el palpitar de mi corazón aumentaban su intensidad. Como que en el cualquier momento pensaba que la vida se me iba. El aire era fuerte y húmedo. Era tan real, tan mío, era como un sueño.

Veía sus labios entre abiertos que se juntaban y volvían a separarse en cada balanceo. Por un instante, creí que no era parte de mi imaginación, sino todo lo contrario. La humedad que me envolvía, sus manos en mi cintura, sus ojos cerrados y el olor que aún traigo en mi sweter se volvían realidad.

"Te quiero" fue lo último que recuerdo de esa noche. Esa noche que no sé si fue de verdad o es todo producto de mi imaginación. Sí, me dijo "te quiero" pero todo fue en mi sueño. Sueño de mi in-conciente, pero no un error. Creo que después de eso, podría volver a verlo aquí ahora, en un sueño, o en ese supuesto carrete que tampoco recuerdo con exactitud.

Si apareciera ahora, tal vez no lo reconocería. Mi sueño dice que no es el mismo de siempre. Dice que, generalmente, se comporta extraño, inseguro e inestable en el día a día. Mas cuando me tocaba, mi sueño me daba a entender que era sincero, insistente y potencialmente seguro sobre todas sus capacidades.

Abrí los ojos, miré el reloj y eran más de las cuatro de la tarde. Miré debajo de mi cama, pensando que lo encontraría en cualquier parte. Creí que en donde colocara la mirada, en una de esas, podría estar ahí. Volví a apoyar mi cabeza en la almohada, cerré los ojos. En eso, sentí la puerta. Un beso en la mejilla removió mi conciencia. No quise abrirlos. Tuve miedo a encontrarme de nuevo con ese sueño.

Pero por qué, si fue todo lo que yo quería. Porque tuve miedo. Porque entre dos lágrimas creí que mi sueño se volvía realidad. Porque mientras caía en los brazos de Morfeo, él volvía a decir "te quiero".

Buenas noches. Buenos días para él.

lunes, mayo 29, 2006

Santo funeral


Quiero un funeral insolemne, con las personas precisas y el amor justo. No quiero ni ruido ni tristezas. Sonrisas no fingidas, mas mucha esperanza de volver a encontrarnos.

Pero voy a un funeral y compruebo que soy incapaz de hacer lo que yo quiero que hagan conmigo. Soy inconcecuente y no deseo aceptar el error.

Morir es parte de la vida, sin ella, no seríamos seres humanos. Tengo miedo de mirar de frente a la muerte, sin embargo siento que está más cerca de lo que puedo creer.

¿Alguien vive conmigo o yo vivo con alguien?

El dolor de la pérdida permanece más inquieto que quieto. No le temo, pero le respeto significativamente.

Un día sonríe, al otro es un cuerpo rígido y sin mueca. Hoy es baile, mañana es quietud. Encuentro y desencuentro mis emociones sobre la existencia y su "final".

Algo me espera más allá y me siento tranquila. Si mañana no estuviera, de seguro estarías esperandome en la puerta del Cielo.

Abuelita Quella, el tiempo pasa y es como si estuvieras conmigo.
Abuelita Quella, sé que perdonaste. Te quiero mucho.

Esperame en tu paz ycobijame en tu descanso.

domingo, abril 23, 2006

Palpito


Buscame drogas poderosas, comprame una cielo infinito y tomemos vino barato. O mejor podríamos deambular por las calles como los perros siniestros, ediondos por la soledad que conmueve tu fragilidad y el estupor del recuerdo de quienes ya no están en nuestras vidas. Comparo tu compañía con la suavidad de una pluma y la temerosa espina del rosal, encuentro en tu sonrisa la verdad que ocultas con tu retórica mentirosa y no me llena tu sinceridad.

Podría tocar una marcha fúnebre sin llorar o elevar mis brazos hasta lo alto para traerte un poco de esa estrella que se asoma en tu cabeza. Colocaría mi vida a tus pies para que sólo puedas ser feliz, aunque cayera en un abismo profundo, sin final para que creyeras en mí; mas yo continuo oyendote mientras miras el infinito de una historia con claro final.

Hoy recordé cuando sentí morir en un instante de deinhibición, por poco y con ganas de arrancar para poder salvarme de mi catástrofe. Puede que no recuerdes, pero yo aún escucho el palpitar de mi corazón a punto de dispararse de mi pecho.

Bla bla bla, y me compro una vida.

martes, abril 11, 2006

¿Inocente o culpable?


Comunicación, comunicar, informar, un sinnúmero de calificativos le puedo dar a la intención de querer decir algo, independiente del fin. Paula, te ví hoy sólo un momento y fuiste mi conciencia hablandome, dijiste todo lo que por mi mente ha pasado. Pensé que estaba equivocada con algunas de mis conclusiones, pero ratifiqué que no hay maldad en mi actuar.

Dijiste " los golpes que tu tienen no son físicos, son esos que recibes de quienes tu - acertada o equivocadamente - consideras tu entorno, tu cotidianeidad, tu rutina de todos los días". "No te sigas culpando, sácate esa mochila y para de sentirte falta de razón". Así comprobé una vez más, y con el fantasma insuperable de la "no aceptación" del colegio, que no puedo seguir culpándome por situaciones circunstanciales o no tan mías, por otros que fallan, o que tal vez, inescrupulosamente creen estar siempre en lo cierto, pasan a llevar y aún así, no entienden nada. Sí, muchos fallan.

Dijiste "eres de esas personas que no intentan encontrar la culpabilidad en los demás, sino que te culpas tu misma, creyendo que así todo se solucionará". Quería llorar, quería abrazarte y agradecerte tus palabras. No lo hice, preferí esconderlas, tal y como lo he hecho hasta hoy, cosa que mañana al abrir los ojos será distinto, te lo dije y también, se los diré.

Paula, al fin nos encontramos. Al fin te veo como antes, te siento como siempre, te quiero como cuando eramos niñitas. Salvémosnos y caminemos.

¿Por qué me haces entender las cosas así? ¿Cuál es el don? Quiero encontrarme, quiero estar contenta por como soy y no sentirme angustiada por no saber "comprar" el cariño de esos que no lo valoran. Y cuando digo valoran, se me tiran encima.

No más juicios sobre tu y tu y tu y ellos y ellas y ustedes. Ahora soy yo, ahora mi fuerza será la que me prevalecerá, intentaré matar los fantasmas insolentes de mi pasado, es que de algún modo, me hizo sufrir.

Sufrí harto, y no me importa que sea una ridiculez, mas tuve la razón. Tú me la diste, y a tí, amiga mía de mi alma y corazón, yo te lo agradezco una vez más.

Un suspiro profundo, una esperanza por salir adelante, ahora y para siempre
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